Mi  primer conocimiento sobre constelaciones familiares me lo ofreció una prima quien llamo para preguntar sobre la hermana mayor de mi abuela materna fallecida en trágicas circunstancias a principios del siglo XX.

La interrogante formulada en los primeros años del siglo XXI despertó mi curiosidad y quise saber el por qué investigaba acerca de ese tema, desconocido para mi, casi 100 años después.  De inmediato me relato su experiencia en un taller de constelaciones familiares durante el cual presento al constelador el tema de la falta de pareja pues a pesar de haberse casado y tener hijos luego de divorciarse no había vuelto a encontrar con quien convivir.

Durante el desarrollo de la sesión salió a relucir la trágica historia de amor de la hermana mayor de mi abuela  un secreto bien guardado que de acuerdo a lo mostrado por  los movimientos  de la constelación hasta que no fuera reconocida y honrada la memoria de esa tía y comprendido su dolor, las mujeres  descendientes de esa línea materna, entre quienes me encuentro, tendrían dificultades para encontrar pareja.

Ese relato me sorprendió sobre todo porque al indagar sobre la historia de amor de esa tía, llamada Guadalupe,  comprobé que  lo presentado en la representación de la constelación fue verdad. Pese a la impresión no volví a ocuparme de las constelaciones familiares hasta mi segundo encuentro con esta terapia en un taller de constelaciones al que asistí para, de acuerdo a los resultados del mismo, tomar una decisión trascendental en mi vida.

Fue en ese taller donde viví y sentí  la fuerza y la magia de las constelaciones. Durante la representación del tema planteado las personas seleccionadas por mí para representar, valga la redundancia,  a los miembros de mi familia sintieron y manifestaron situaciones solo conocidas por quienes pertenecen a mi núcleo familiar.

 Esa experiencia “en carne propia” por decirlo de alguna manera hizo que a partir del año 2008 mirara con respeto la terapia creada por Bert Hellinger y tiempo después luego de haber asistido a talleres y conversatorios sobre la materia decidiera formarme como consteladora  en el Instituto Alma Raíces.

¿Que son las constelaciones?, ¿en que se basan?

De las Constelaciones familiares, técnica nacida de de la mano del sacerdote y filosofo alemán Bert Hellinger, (1925) se oye hablar desde  hace varias décadas. De acuerdo a esta terapia los conflictos familiares se heredan sino logran resolverse en cuando sucedieron, es decir van  de una a otra generación. Por lo que  entre más desorden y problemas haya habido en el sistema familiar en el pasado,  más grandes serán las dificultades personales y sociales de los miembros de esa familia  hoy día.

Los conflictos no resueltos constituyen hilos invisibles que rigen nuestras vidas y que no logramos ver fácilmente porque están en el  inconsciente y por ende son  los responsables de  enfermedades, disgustos, desuniones, desamor, peleas, accidentes  y otros tantos problemas que se presentan en el devenir de una familia

Esos hilos son los que se ven con claridad en una sola sesión de constelaciones en la que, incluso, se puede interpretar también a seres queridos que ya hayan muerto, todo con tal de poner orden a las relaciones  familiares. 

El pilar fundamental  de las constelaciones familiares o terapia sistémica es la familia. Se ve a la familia como un sistema, es decir un grupo de elementos interconectados a través de sus propiedades y atributos  organizados en funcionamiento determinados por reglas que cumple   con las siguientes características:

  1. El sistema es un conjunto de elementos y las relaciones entre los elementos y sus atributos. 2. Los elementos se influencian unos a otros. Si uno de los elementos cambia automáticamente ocasiona un cambio en todo el sistema. 3. Los sistemas son totalidades. Todo lo que es, existe en contextos totales 4. El sistema Familiar es una cualidad, más que una suma de sus partes.
  2. La terapia sistémica se basa en el enfoque psicoterapéutico que tiene sus orígenes en la terapia familiar,  sin embargo se diferencia de esta  porque plantea que no es imprescindible que sea una familia el foco de atención terapéutica. La terapia sistémica  puede aplicarse a las relaciones de pareja, equipos de trabajo, contextos escolares e individuos.

En el caso de la terapia individual el enfoque se orienta al cambio de los procesos de comunicación e interacción, manteniendo la idea básica de comprender a la persona en su entorno, es decir, en el contexto del sistema del que forma parte. De esta forma la terapia sistémica surge como una forma de trabajo más allá del individuo. Mira dentro de su contexto familiar y la historia de éste.

Mirando la historia del sistema familiar

Para mirar y sanar el sistema familiar Bert Hellinger estudio, observo e investigo por décadas. Fueron años de análisis hasta llegar al planteamiento de la teoría sistémica la cual tuvo como antecedentes y se alimento de las propuestas de sicólogos y sociólogos como Virginia Satir, quien lo antecedió en la  Terapia Familiar;  Fritz Perls, creador de la Psicología de la Gestalt;   Jacob Moreno propulsor del  Psicodrama;  Ivan Boszormenyi (Nagy) investigador de las  Lealtades Invisibles; Abraham Maslow con su Psicología Transpersonal;  Richard Blander quien puso en el tapete la  Programación Neurolinguística y  Arthur Janov y su grito  Grito Primal, entre otros.

 De todas estas teorías Hellinger tomo lo necesario y todas se conjugan y se manifiestan tanto en una sesión grupal como en una consulta individual en la cual se aplicara esta terapia que puede ser ejercida por profesionales de diferentes especialidades, eso si siempre y cuando estén debidamente preparados para esta tarea sanadora y gratificante.

Quien asista a un taller o sesión de constelaciones familiares tanto a mirar determinada situación o a empaparse de la rutina del mismo llegara a un salón espacioso ocupado por quienes participaran en la rutina. En ese salón habrá un espacio determinado para el desarrollo de la constelación que en vocabulario sistémico se denomina: el campo.  Fuera del campo y en un lugar especial se ubica el constelador o consteladores que llevaran el taller que comienza generalmente con una meditación.

Al finalizar la meditación el terapeuta sistémico preguntara a los asistentes quien desea constelarse. De inmediato la persona a constelarse se acercara al terapeuta quien le preguntara el nombre y el problema que viene a tratar. Es bueno aclarar que el problema en el lenguaje de la terapia sistémica se denomina: el tema.

Conocido el tema el constelador preguntara sobre antecedentes familiares tanto de la línea materna como paterna indagando sobre separaciones, enfermedades, tragedias, conflictos ocurridos en el pasado. Con estos datos el terapeuta procede a elaborar el Genograma de la persona.

Conocidos los pormenores y establecido el tema a mirar el constelador procede a levantar la primera imagen del tema planteado para lo cual  pide al participante que seleccione entre los presentes quienes representaran a los miembros de su familia que le indique el constelador. Una vez escogidos los representantes debe colocarlos en el lugar que el piense que deben estar en el campo y darles la intención colocándole la mano en la espalda. 

Luego de este paso el constelador se dirige a los representantes y les dice: déjense llevar por la energía y sigan sus movimientos. Luego de varios minutos los representantes comienzan a moverse, a manifestar emociones, a retirarse o acercarse a determinados representantes, a sentarse en el suelo, a esconderse en rincones, etc. En esos movimientos  surgidos espontáneamente debido a la energía  encerrada en el campo esta la magia de las constelaciones familiares. A partir de los mismos y de las manifestaciones de los representantes el terapeuta va tejiendo los hilos del conflicto y podrá verse en que época de la historia familiar se origino el mismo.

Asimismo una vez determinado el centro del conflicto el terapeuta procede a ordenar el desorden del sistema familiar mediante palabras y movimientos sanadores que deben pronunciar los representantes cuando se les indique, para comenzar a a sanar las situaciones planteadas, circunstancia que no ocurre de un dia para otro sino poco a poco porque los movimientos del alma son lentos.

No es lo mismo leer que ver

Leer los pormenores del desarrollo del taller no se compara con ser testigo presencial del mismo. Quienes asisten por primera vez a una sesión de constelaciones quedan admirados por las energías que se manifiestan que  desenrollan los embrollos familiares y descubren situaciones vividas por algunos de nuestros ancestros que ni sabíamos que habían ocurrido.

Por este motivo hay que asistir con mente abierta sin buscar explicaciones al porque de lo que vemos. Esta comprobado según estudios de Rupert Sheldrake, que energías sutiles ligadas al alma familiar y al inconsciente colectivo se manifiestan en una sesión de esta categoría, es lo que denomina “campo morfogenetico”.

Vale destacar que al concluir una sesión de constelación aprende o mira  tanto el que es constelado  como  los participantes pues las historias representadas la mayoría de las veces tienen que ver con aspectos y enredos de las familias de los asistentes.

Nely Gomez,  periodista, consteladora familiar egresada del Instituto Alma Raíces