Los Destinos de la Familia de Origen

Los Destinos de la Familia de Origen

Las enfermedades y situaciones que ocurren en nuestra vida en pareja y en nuestra familia tienen que ver con hechos de exclusión ocurridos en nuestro clan que no han sido vistos bien en esta generación o en generaciones pasadas. Esta circunstancia se manifiesta de diferentes formas dado que el alma familiar siempre busca restaurar el orden A través de enfermedades, circunstancias adversas etc. En esta entrevista realizada por M. Magazian en el mes de julio de 2006 Hellinger habla sobre este tópico recurrente en las sesiones de constelaciones familiares.

Pregunta: ¿Cómo se determina si en una familia hay enfermedad?

Hellinger: A través de las Constelaciones Familiares se manifiesta que muchas de las enfermedades se relacionan con algún hecho que ocurrió en la familia. A saber, la familia como un todo se comporta como si dependiera de un alma y sigue un orden. Cuando hay desvío de ese orden uno se aparta y a menudo hay alguien en la familia que se enferma.

 El primer orden que rige a esta alma familiar, es que cada miembro de la familia tiene el mismo derecho a pertenecer, es decir, que si a alguien de esa familia se le niega el derecho a pertenecer, queda excluido, entonces el alma trata de volver a establecer el orden.

¿Y entonces ahora, cuáles son los hechos por los que alguien en la familia queda excluido, a quién se excluye a menudo de la familia?

 Hellinger: Por ejemplo, parejas anteriores de los padres o de los abuelos. Es decir, que si el hombre o la mujer se separan de una pareja anterior significa que ellos excluyen a esa persona de su alma, es como que se enojan con él, le hacen reproches o le echan la culpa o lo enjuician.

Pregunta: ¿Entonces, qué ocurre en la familia?

Hellinger: Cuando el hombre o la mujer vuelven a encontrar una nueva pareja, y con esa pareja tienen un hijo, entonces ese hijo representará a la pareja anterior bajo la influencia de esa alma grande y de esa manera esa alma grande tratará de ordenar el desorden. Ese proceso es inevitable. Ni los padres ni el hijo saben sobre ese proceso que se está dando. Todos están expuestos a la influencia de esa alma grande y entonces a veces ocurre que ese hijo se enferma con una enfermedad similar a la que tenía esa pareja anterior o por ejemplo podría querer suicidarse así como lo quería hacer la pareja anterior y más tarde se comporta de manera similar a la pareja anterior por lo que en esa relación de pareja ocurren entonces cosas similares a las que ocurrían con las parejas anteriores.

¿Se puede resolver esta situación o hay que dejar que transcurra y se termina sanando de esa manera?

 Hellinger: Es posible solucionarla si uno sabe, si conoce el orden y si uno reconoce ese orden, es decir, si el hombre y la mujer y más tarde cuando ese hijo una vez que sea adulto. Si ellos saben acerca del orden es posible ordenar el desorden; por ejemplo honrando a esa pareja anterior; por ejemplo si el hombre le dice a su mujer anterior: “yo no he estado bien, te he amado mucho y me duele que nos hallamos separado”. Al respecto a ese hombre o a esa mujer me gusta contarles una historia:

“Un hombre y una mujer emprenden juntos un camino. Cada uno lleva una mochila bien cargada con cosas buenas. Juntos caminan atravesando jardines floridos, campos maduros, tienen y sienten alegría, y cada tanto toman asiento, abren sus mochilas y comparten lo que han traído. Luego de un tiempo ese camino va cuesta arriba y uno de ellos siente dificultades, las mochilas están más livianas, pero uno de ellos se sienta para descansar mientras que el otro sigue subiendo esa cuesta. Cuando llega a la cima toma asiento exhausto y mira hacia abajo. A lo lejos ve a su pareja recuerda lo lindo que era y comienza a llorar…”

 La determinación está muy clara de la pareja que mira hacia abajo o mejor dicho hacia atrás. Ahora la responsabilidad de llevar toda esa vivencia a su nueva relación o a su hijo precisamente, a su nueva familia es como algo muy difícil de terminar de entender. Da la sensación que los hijos somos “victimas” de los errores de relación de nuestros padres.

Ahora volvamos una vez más a la historia… Al llorar esa persona toma al otro nuevamente en su corazón y con eso ha solucionado algo.

 Supongamos que esta historia se trata de un hombre y se da cuenta que su hija se comporta de forma similar a la de su pareja anterior, entonces le dice: “la ame mucho y tiene un lugar en mi corazón“. De esta manera la hija se siente descargada, liviana y entonces ahora esa hija puede mirar a la madre y ya no va a ser como un rival de la madre como era antes y le dice: “Querida mamá, tu eres la correcta para mí“. Y así se ha restablecido el orden.

 Aquí se demuestra que el orden siempre es amor y el amor comprendido de esta forma especial, de que cada persona encuentre un lugar en el corazón, es un amor integrador.

 Y ahora me refiero nuevamente a esa otra pregunta, mi experiencia me indica que cuando se separa una pareja no hay culpables porque nadie es libre de comportarse de manera distinta a la que se está comportando porque cada uno está unido a su familia de origen.

 Dado de que en la familia de origen existe un desorden es como que esa familia lo atrae, lo lleva hacia atrás tratando de ordenar algo, a pesar que eso nunca lo pueda lograr. Con amor, su familia de origen lo llama y repentinamente pierde a esa pareja de la mirada, se le escapa. Por ejemplo, se comporta como una pareja anterior de sus padres sin saberlo y entonces la relación se separa eso por lo que está implicado, no es libre ni una persona ni la otra. Entonces los destinos de la familia de origen se vuelven los destinos de esa relación de pareja y ninguno de ellos puede evitarlo, cambiarlo aunque lo quisiera hacer.

Pregunta: ¿Quién tiene más peso en una situación así? ¿Hay dos familias de origen, una de ellas podría tener un antecedente más difícil que la otra?

Hellinger: Las parejas se unen no solamente porque sus integrantes se aman como hombre y mujer, no es solamente el hombre el que mira a la mujer, es toda su familia que la mira y a veces esa familia deposita una esperanza en la mujer de ese hombre y en la familia de la mujer, para que a través de esa unión se logre un orden.

Pregunta: ¿Qué tipo de implicación en la familia de origen que crea inconscientemente ese sentimiento?

Hellinger: Vuelvo a lo de la familia de origen. Supongamos que en la familia de origen alguien quedó excluido, por ejemplo un hijo abortado; esto es una exclusión total, pero ese niño queda en la gran alma de la familia y allí tiene su lugar.

Pregunta: ¿Qué ocurre en una familia así?

Hellinger: A menudo la madre quiere seguir a ese hijo en la muerte y ese deseo los otros hijos lo perciben y entonces uno de ellos inconscientemente le dice: “Yo voy en tu lugar” y eso es una dinámica común detrás de las enfermedades. Muchas enfermedades se dan porque uno de los hijos dice: “Yo lo hago en tu lugar”. En la mayoría de las veces eso se lo expresa hacia la madre, muchas veces también el padre, pero también hacia otros contextos. Y ahora ese hijo más adelante se enamora completamente y al otro quizás le ocurre lo mismo y entonces mueren juntos. Es decir, que mueren, es una muerte como por amor. Esto en un caso extremo, pero a menudo una de los integrantes de la pareja quiere volver a su familia de origen, o por ejemplo se va porque uno de los padres tiene la misma edad que tenía esta pareja y nadie se da cuenta.

 Voy a dar un ejemplo: Una vez estuve en EEUU en Chicago en un curso como terapeuta invitado y llegó una participante y dijo: “Yo ahora me estoy separando de mi marido“; acababa de estar con el abogado para iniciar todo el proceso, pero hasta ese momento había estado casada felizmente y tenía dos hijos. Muchos del grupo la querían convencer de lo contrario, pensaban que dándole buenos consejos la podían ayudar, pero los buenos consejos no sirven nunca, entonces le pregunté:

– ¿qué edad tienes? Y respondió: – 35.

 – ¿Qué pasó con su mamá cuando ella tenía 35 años?

 – Perdió a su marido, él murió en un porta-aviones cuando estaba salvando a otras personas en un incendio.

 Entonces le dije: – Una buena niña que se precia como tal dentro de tu familia pierde al marido a los 35 años, a veces se da así.

Pregunta: Conociendo este concepto a través de esta charla, pensaba si nosotros como hijos vemos de qué nos enfermamos o cuáles son nuestras dolencias, ¿podemos nosotros establecer el orden, o son nuestros padres quienes tienen que hacerlo?

Hellinger: Lo tienen que hacer los padres, pero como adulto quizás, sí uno puede hacerlo.

 Un ejemplo sencillo: Hace poco una mujer estaba en uno de los cursos me dijo: – Mi hijo no sabe hablar bien, siempre se traga las últimas sílabas.

 Entonces le pregunté: – ¿Hay alguien que falta entre ustedes?

 – No, respondió.

 – ¿Qué ocurrió en la familia?, pregunté nuevamente.

 – Mi papá estaba en la Legión Extranjera y luchaba en Argelia. –

¿Qué hace una persona en la Legión Extranjera que está luchando? Mata a otros…

 Entonces configuré al papá y delante de él pedí que se acostaran representantes de los muertos, entre ellos también una mujer y ella alzó los brazos hacia ese marido de la mujer y él en la constelación bajó hacia ella, se inclinó y ambos se abrazaron estrechamente.

 Entonces pregunté: ¿Ahí también hay un hijo? Era evidente.

 Entonces respondió: – Sí… algo escuché. Probablemente haya sido una hija mujer.

 Entonces agregué a la hija y también un representante para el hijo de esa mujer y éste inmediatamente fue hacia la niña y se abrazaron estrechamente.

 Entonces dije: – Sí, ella era la sílaba final que faltaba.

 El representante del hijo dijo: – Ni bien la pusieron a ella mi lengua quedó liberada.

 Estaba pensando si el desorden es una tendencia constante siempre, digamos se establece un orden y nuevamente es como una energía en donde vuelve a entrar el desorden. Todas las relaciones luchan con el tema del desorden de muchas maneras. ¿Y dónde es que se produce el desorden en manera especial?

 Hellinger: Allí donde uno se siente más, donde se pone por encima de otros, sobre todo si moralmente se siente mejor que otros. Cada uno que se siente moralmente superior o mejor es como que enjuicia, juzga a otro y lo excluye de su corazón y eso demuestra que el amor que sirve a la vida es distinto, está más allá de la diferenciación entre el bien y el mal. Y ahora si una pareja se mira, el hombre mira a la mujer y la mujer mira al hombre y cada uno le dice al otro: “Sí, estoy de acuerdo contigo tal como eres, así como eres yo te amo”. Qué felicidad de repente, ninguno trata de cambiar al otro ambos permanecen abajo, común y así se aman y son sanos.

Pregunta: ¿Existe ese tipo de aceptación del otro?

Si las personas van bastante a las constelaciones lo irán aprendiendo.

 Ahí estaría el secreto…

Eso es un secreto, sí, pero no solamente porque uno vaya a una constelación. Las Constelaciones Familiares sacan a la luz estos órdenes y cuando más esto se expande y las personas van sabiendo cómo tratar el tema, tanto más fácil se va haciendo. Quieres que te dé otro ejemplo?

Sesión cf.

En las sesiones de constelaciones familiares la energía fluye para sanar y reconciliar

Una mujer me mandó una carta, nunca había ido a una Constelación Familiar, solamente había leído mi libro “Ordenes del amor” y entonces repentinamente se dio cuenta que en su familia había personas excluidas y estaba preocupada por su hija. La hija había cortado todo tipo de contacto con ella hacía muchos años, entonces se dio cuenta que había dos personas que habían quedado excluidas en forma específica: la primera mujer de su marido y el papá de su marido, o sea su suegro.

 Entonces decide en la noche prender una vela en memoria de la primera mujer de su marido y la recordó con amor, se inclinó ante ella, hizo una reverencia y le dijo: “te doy mi honra”. Al día siguiente hizo lo mismo, prendió una vela se imaginó al papá de su marido, se inclinó ante él y le dijo: “Te doy la honra”.

 Al día siguiente llamó la hija: “Mamá voy para allá” eso es orden, muy fácil, muy simple.

Pregunta: antes dijo que el amor era el que establecía el orden. ¿Existe algún otro sentimiento capaz de mejorar las relaciones?

Siempre es el amor, pero no el amor que muchos imaginan.

 Algunos aman exclusivamente, es decir, que excluyen a otros de ese amor y eso tiene consecuencias graves. ¿Y quién es el que en primer lugar se le excluye del amor? Aunque suene muy raro es la madre, la persona que tenga excluida a la mamá, no puede amar a ninguna otra persona, tampoco a su pareja, tampoco a los propios hijos. ¿Y entonces dónde comienza el gran amor? Con la madre.

Pregunta: ¿Y cuándo esa persona dice que ama qué es lo que siente si no es amor?

Cuando le dice a la pareja “te amo” ni siquiera lo ve. En la pareja busca reemplazar a la madre que niega, en la pareja pone las mismas esperanzas que para con la madre, las expectativas, con eso está como sobre-exigida la pareja y esa relación se va a separar. En la mayoría de las personas hay cierto grado de conflicto con los padres

Pregunta: ¿Esto implicaría que las relaciones de pareja en general no estarían bien conformadas?

Hellinger: Es decir, desde donde empezamos a establecer un nuevo orden, si es que se puede, cuando ya generacionalmente venimos viviendo un desorden que heredamos, lo vivimos y además lo delegamos a mis hijos.

Pregunta: ¿Cómo se restablece el orden cuando pertenece a tantas generaciones?

Hellinger: Uno no puede trabajar el amor hacia la madre. Este es un amor espiritual primero y surge de un reconocimiento de la madre de una manera espiritual. Entonces hay conceptos muy extraños acerca de la madre y en ese sentido por supuesto también hacia los padres, muchos dicen mi mama o mi papá como si les pertenecieran. No hay ninguna madre que pertenezca al hijo, el hijo pertenece a la madre y ningún padre pertenece al hijo, el hijo pertenece al padre. ¿Y cómo puede ser que tengamos a esa madre y a ese padre?, son un regalo y de una manera que ellos están determinados para nosotros, tal como son. Tal como ellos son para nosotros son un regalo de Dios, si esto me permites que lo diga así porque de dónde proviene realmente eso no lo sabemos. Cada uno de nosotros tiene un sentido, una determinación y un destino especial, eso no lo puede elegir, viene determinado desde otro lugar y eso lo determinan los padres que a nosotros nos son dados. Es decir, que cuando yo miro a mi mamá miro más allá de ella, mirando algo más grande y entonces ante eso le digo: “Eres, mi mamá y así como eres te amo” ¿inmediatamente uno nota la diferencia no? Ese es otro nivel y no tiene ningún tipo de exigencia, sin ningún reproche y es profundo. Y al mirar así a mi madre ¿Qué ocurre con ella? Abre su corazón.

 En una emisión por radio en Polonia el tema era: ¿Qué es lo que hace feliz a las personas? Fueron dos encuentros de 45 minutos y algunos invitaron a los padres para que juntos escucharan el programa. Luego del programa varios de los oyentes mandaron cartas a la radio: “Cuando nuestros padres escucharon eso comenzaron a llorar!” Eso es lo que siempre habían querido escuchar.

 Pregunta: De las conversaciones que he tenido con usted aprendí que la madre es el personaje más importante de todos en la vida de las personas. ¿Es correcto?

Hellinger: Sí lo es. Si se logra establecer la relación con la madre, todas las demás relaciones también se dan. La persona que ama a su madre se le nota enseguida, su rostro esta radiante y las demás personas aman a esa persona y él ama su trabajo y también encuentra trabajo y siempre tiene dinero. El que no tiene dinero no tiene madre, está separado de la madre, el que no tiene trabajo está separado de la madre, el que no tiene pareja está separado de la madre, ¿entonces dónde comienza la felicidad y dónde comienza la salud? Con nuestra madre…

madre-y-abundancia

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

 

Alma Raíces cuenta con un equipo de trabajo multidisciplinario en lo referente a Terapia Sistémica, lo cual contribuye a enriquecer los programas de formación y los talleres que dictan.

Síguenos en Instagram
Artículos Recientes